Mesa Abierta

La creatividad que vive en tu cocina lleva años esperando que la descubras.

Una mesa puesta como si fuera un restaurante, pero aquí los ingredientes no se comen. Se transforman en color.

En esta órbita exploramos la creatividad desde lo más cotidiano: frutas, verduras, semillas y especias que conoces bien pero que nunca has visto de esta manera. Juntos extraemos tintas naturales, mezclamos texturas y componemos desde la intuición, sin buscar un resultado perfecto y sin necesitar uno.

Te llevas un pequeño archivo de descubrimientos cromáticos, un registro de lo que tus manos encontraron cuando les diste permiso de explorar.

Hay un betabel en tu refrigerador en este momento que podría convertirse en el rosa más bonito que has visto. Una cucharada de cúrcuma que da un naranja que ninguna pintura puede replicar. Semillas, especias, flores, cáscaras, cosas que normalmente van a la basura o al plato, que llevan siglos tiñendo de que existiera una tienda de arte.

Mesa Abierta parte de una pregunta simple: ¿y si aquello con lo que cocinas todos los días también pudiera convertirse en arte?

No es una clase de pintura. No es un taller de cocina. Es una invitación a mirar lo cotidiano desde otro ángulo, a descubrir que la creatividad no necesita materiales especiales ni habilidades previas, solo curiosidad y la disposición de ver lo que siempre estuvo frente a ti.

Cómo funciona

La experiencia está diseñada como un menú de cuatro tiempos, cada uno con nuevos ingredientes, nuevos pigmentos y una nueva forma de explorar el color. Te sientas a la mesa, a comer y a jugar con la comida.


La experiencia está diseñada como un menú de cuatro tiempos cromáticos.

  • El primero es verde, una apertura donde los ingredientes cotidianos revelan sus pigmentos por primera vez y la curiosidad empieza a cambiar de dirección.

  • El segundo es amarillo, donde los pigmentos más luminosos muestran cómo un mismo color se transforma con cada mezcla y cada textura.

  • El tercero es magenta, el tiempo más intenso, en el que las composiciones se vuelven más libres y la intuición empieza a tomar decisiones antes de que la cabeza tenga tiempo de opinar.

  • Y el cuarto es azul, el más sorprendente, con pigmentos que cambian de color dependiendo del pH y que demuestran que el color nunca es una sola cosa, y con todo lo descubierto durante la sesión, cada participante construye su pieza final.

Durante toda la sesión hay conversación, hay juego, hay el tipo de silencio concentrado que aparece cuando alguien está haciendo algo que le importa sin saber todavía por qué le importa.

Qué te llevas

Un archivo de exploraciones cromáticas con muestras de los pigmentos que preparaste tú mismo. Una pieza final realizada con las tintas que creaste durante la sesión. Y una manera distinta de mirar los objetos cotidianos.

Para quién es

Para cualquier persona que en algún momento dejó de sentirse creativa y quiere recordar qué se siente cuando eso no era cierto todavía. No necesitas experiencia artística.
No necesitas saber dibujar. Solo necesitas llegar con curiosidad y sin expectativas de perfección.

Condesa, CDMX · Cupo limitado

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